Navidades para extranjeros: una perspectiva venezolana

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Marie Graterol

Últimamente lo primero que se viene a mi mente al hablar de Venezuela es la crisis económica, los políticos corruptos, la escasez y las protestas. Sin embargo, a pesar de toda la situación que nuestro país enfrenta y de los muchos venezolanos que han decidido emigrar por esta situación, los venezolanos celebramos la Navidad, aunque nos encontremos lejos de seres queridos, de no poder comprar el tradicional estreno* ni festejar con toda la alegría que tanto nos caracteriza.

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En primer lugar, Venezuela es un país rico en tradiciones culturales, producto de un largo proceso de mestizaje entre los pueblos indígenas originarios, los europeos y africanos traídos hace 500 años y posteriormente, de las diferentes inmigraciones que han conformado la sociedad actual. Al ser una tradición oriunda de Europa, la navidad fue “importada” por los españoles que llegaron a colonizar nuestro país y otros países de América, como parte de las tradiciones católicas, ya que la Navidad es una de las celebraciones más importantes del cristianismo que conmemora el nacimiento de Jesucristo, el 25 de diciembre.

Tradicional pesebre

No muy diferente de otros países, la Navidad en Venezuela es motivo de encuentros familiares. Los hogares son decorados con pesebres y árboles de navidad; se preparan platos deliciosos, bebidas típicas de la época y se escuchan los tradicionales villancicos, parrandas y gaitas. Por supuesto que al pasar la Navidad en el extranjero lo primero que se extraña es a la familia y a los amigos, estar lejos de los seres queridos, y tampoco estar presente en el intercambio de regalos ni en la cena familiar.

Uno de los platos que no pueden faltar en las mesas navideñas venezolanas es la tradicional hallaca, curiosamente variada en su guiso, que se asemeja a un tamal y que incluye en su relleno carne bovina, porcina e incluso de ave. Dicen que la hallaca es de origen esclavo, puesto que se trataba del compendio de todas las sobras de la cena de los blancos que se ponían dentro de una masa de maíz, para luego envolverse en hojas de plátano y así echarlas a hervir. Sin embargo, no se tiene total seguridad sobre su origen ya que otros afirman que es un plato indígena y que en la época de la colonia se le sumaron las especias traídas por los españoles y la hoja de plátano usada por los africanos. Sin duda, este plato es resultado de nuestro mestizaje y es una muestra de nuestros diversos orígenes, la sazón combinada con el ingenio dio origen a este plato que no puede faltar en ninguna navidad venezolana.

Hallaca e Ponche Crema

Además de los populares platos navideños,  el 28 de diciembre conmemoramos el día de Los Santos Inocentes, en el que se juegan bromas que toman por sorpresa a los más desprevenidos. Se trata de un permiso colectivo y una invitación a mentir en forma de juego en familia, con amigos e incluso con desconocidos. Los medios de comunicación exageran o tergiversan su contenido de tal modo que la información parezca real. Es una celebración que puede resultar muy divertida, siempre y cuando la broma no sea muy pesada, ya que a algunos no les puede caer muy bien. Esta festividad también es de carácter religioso debido a “la conmemoración de un episodio hagiográfico del cristianismo: la matanza de los niños menores de dos años nacidos en Belén (Judea), ordenada por el rey Herodes I el Grande con el fin de deshacerse del recién nacido Jesús de Nazaret.” En fin, el día de Los Santos Inocentes refleja en gran parte el buen sentido del humor que, sin duda, también nos caracteriza.

Tradicional grupo de gaitas

Por último, en ninguna fiesta puede faltar la música. Venezuela es un país conocido por ser “parrandero” porque tiene su ritmo musical asignado a las fiestas decembrinas. Las gaitas, originarias del estado Zulia, son exclusivas de la época navideña y tienen un papel muy importante en estas celebraciones. El grupo gaitero entona sus canciones con instrumentos musicales como el cuatro (parecido a la guitarra, pero de cuatro cuerdas), tambores y furruco, que es una suerte de tambor con palo de madera en el centro. Los temas que tratan en sus canciones hacen alusión principalmente a la navidad. Recientemente han adaptado temas más actuales en sus letras como la situación del país a modo de protesta, pero siempre con un toque de humor.

Haber nacido y crecido en un país con tantas tradiciones navideñas tan arraigadas hace que pasar las navidades en el extranjero sea casi una tortura. Sin duda, para ser un extranjero en otra cultura es necesario adaptarse y apropiarse de elementos de celebración nuevos, comidas, sabores y ritmos distintos, e incluso importar algunos de estos elementos propios a la celebración de la cultura adoptada. Por ejemplo, preparar las hallacas y escuchar las gaitas, sin embargo, nada de eso va a reemplazar el calor humano que se vive al reencontrarse con familiares y amigos, porque, a fin de cuentas, ese es el sentimiento universal y el verdadero sentido de la navidad.

*Por cierto, el estreno es una de las tradiciones navideñas que más me gustan en Venezuela, se trata de estrenar ropa nueva en Nochebuena y Nochevieja, a modo de recibir el Año Nuevo con la mejor energía.

 

:) Marie Graterol: Traductora e intérprete (español, portugués e inglés) egresada de la Universidad Central de Venezuela, apasionada por la lectura, los viajes y la gastronomía. Venezolana de nacimiento y de corazón, hoy resido en São Paulo, ciudad que me ha recibido con los brazos abiertos. Mis primeras Navidades fuera de Venezuela fueron en Chile, donde junto a brasileños, otros venezolanos, chilenos y colombianos pasamos una increíble navidad donde cada uno de nosotros tuvo la oportunidad de compartir un poco de nuestras tradiciones.

Revisión: Vicente Bloise

 

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